Por Ahmad Safi, Director Ejecutivo de Palestinian Animal League.

Cuando se fundó Palestinian Animal League, mis compañeros y yo quisimos registrar la organización en el Ministerio del Interior (un proceso necesario para las organizaciones no gubernamentales que operan en los territorios ocupados) pero fuimos rechazados por los funcionarios. Nos dijeron que buscáramos algo mejor que hacer con nuestro tiempo que centrar nuestra preocupación en los animales. Nos dijeron: «Preocupaos por las personas», «Preocupaos por Gaza», «Preocupaos por las demoliciones de casas», «Preocupaos por los prisioneros”.  Ya estábamos acostumbrados a todo esto, ya que, el año anterior mientras estábamos trabajando en la fundación de la asociación, nos dijeron muchísimas veces que nuestras buenas intenciones estaban equivocadas.

Otra persona me preguntó con una carcajada: «Cuéntame, entonces, ¿ya has resuelto todos tus problemas? Como veo que tienes tiempo para preocuparte por los derechos de los animales» Le recordé que vengo de un campo de refugiados y que mis problemas, los de mi familia, los de mis  amigos y los de toda mi comunidad están lejos de ser resueltos. Continuó regañándome y cuestionando mis motivos para crear una ONG centrada en la protección de los animales.

Levanté mi mano y le hice un gesto para que esperara un momento. Dejó de hablar y le pregunté: «¿Qué es Palestina?» Me miró confundido. Le pregunté de nuevo: «Según tu opinión, ¿qué es Palestina?» No respondió.


«¿Palestina es simplemente su gente o algo más?»

 

Esperó indeciso a que yo continuara, sin saber muy bien qué contestar. Continué:

«Si Palestina fuera sólo su gente, entonces podríamos ser palestinos en cualquier parte del mundo. Podríamos escapar de la ocupación, podríamos mudarnos a otro país y nuestra identidad palestina permanecería intacta. Si Palestina fuese simplemente su pueblo, ¿por qué tantos palestinos han muerto, han sido heridos o encarcelados como parte de la resistencia contra la ocupación? Para estas personas Palestina es algo más que su gente».

Asintió lentamente e hizo señas para que continuara.

«Por lo tanto, Palestina no puede ser sólo gente, debe ser más que eso. Debe ser la tierra, los árboles, el aire, el entorno, incluidos todos los animales y aves. Todos estos elementos forman parte de Palestina. Palestina estaría incompleta sin todos sus elementos, por lo que trabajar para proteger cualquiera de estos elementos es contribuir al trabajo de protegerla en su totalidad».

Continuamos la discusión durante un tiempo, pero en ese momento ya tenía su atención; y podría decir que él estaba pensando en lo que le había dicho. En mi opinión, le expliqué, hay cosas que no podemos cambiar ahora mismo y, por supuesto, creo firmemente que todos los palestinos deben seguir trabajando para poner fin a la ocupación y garantizar que los derechos humanos sean defendidos y respetados. Todos sabemos que esto no sucederá de la noche a la mañana, pero tampoco es una excusa para no intentar arreglar otros problemas de la sociedad durante todo este tiempo.

Para muchas personas, Palestina no representa nada más que una lucha política, tanto para sus partidarios como para sus detractores.  Para la comunidad internacional, Palestina se define por el conflicto y la ocupación, y esto se manifiesta en la creación de estereotipos del pueblo palestino, tanto positivos como negativos, así como una serie de suposiciones sobre lo que se debe y no se debe considerar como prioridad dentro de esta zona de Oriente Medio. Para muchos, tanto dentro de los territorios ocupados como en el extranjero, el bienestar animal no es, francamente, una de esas prioridades.

Pero, mientras la situación política domina nuestras vidas de muchas maneras, el pueblo palestino continúa con su vida cotidiana. Y día a día, nuestras preocupaciones, intereses y pasiones son tan variados y diversos como lo son en cualquier otra sociedad del mundo.

Al igual que en cualquier sociedad civil, los palestinos se preocupan por los animales, por vivir en un entorno natural sano y fértil; y por proteger nuestro patrimonio natural. Prueba de ello es el equipo de 300 voluntarios que trabaja en nuestra joven organización. Por lo tanto, mientras haya voluntad e interés por trabajar para dar una mejor protección a los animales en Palestina, nuestro plan es, precisamente, seguir  intentándolo. Después de todo, le dije que si tuviéramos que esperar hasta que terminara la ocupación para empezar a considerar los problemas más pequeños a los que se enfrenta nuestra sociedad, entonces nos quedaríamos esperando durante mucho tiempo.

Poco tiempo después de esta discusión, la solicitud de PAL fue aceptada finalmente por el Ministerio del Interior  y, de esta manera, PAL se convirtió en la primera organización por los derechos animales registrada de manera oficial,  que trabaja en los territorios ocupados. Desde ese día seguimos trabajando para conseguir nuestro objetivo final: derechos y justicia para todos los palestinos independientemente de la especie.
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