Por Ahmad Safi , Director ejecutivo de Palestinian Animal League.

 

Si me dieran un siclo por todas las veces que la gente ha pedido mi opinión sobre el movimiento israelí por los derechos de los animales, sería millonario. Los defensores de los animales de todo el mundo están fascinados por este diminuto país de Oriente Medio, donde se supone que entre el 5% y el 13% de la población es vegana. El «país más vegano del mundo», ha llegado a decirse. En Israel abundan los restaurantes vegetarianos, según me han contado. Incluso el ejército proporciona a los soldados veganos, boinas sin lana y botas que no están hechas de cuero, sino de materiales artificiales. Recientemente, la BBC realizó una entrevista con los «Guerreros Veganos» de las fuerzas armadas israelíes, ofreciendo una plataforma a los jóvenes soldados veganos en las fuerzas armadas israelíes, para hablar sobre su estilo de vida compasiva y, lo que es más importante, explicar por qué creen que ser parte de la lucha armada contra una población civil desarmada no entra en conflicto con su concepto de veganismo. En cierto modo, estaba desconcertado por un fragmento concreto del artículo, extraído de una entrevista radiofónica que decía de una de las soldado veganas: «Su dieta era tan importante para ella que, si el ejército no hubiera podido procurar las condiciones para no dañar a ningún ser sintiente, tal vez no se hubiera alistado en la unidad de combate». La única manera en que puedo interpretar esto, es que la soldado en cuestión no considera a los palestinos como «seres sintientes».

Antes de continuar, me gustaría ser muy claro sobre el asunto que quiero abordar en este apartado. Como palestino vegano, me alegra la noticia de saber que cada vez más personas en todo el mundo, independientemente de dónde vivan, elijan eliminar la crueldad animal de sus dietas y de sus prácticas. El hecho de que se crea que entre un 5% y un 13% de la población de Israel es vegana, sólo puede interpretarse como algo positivo, aunque el tropo «Israel vegano» ha sido criticado convincentemente por el activista canadiense, Dylan Powell, cuyo trabajo plantea cuestiones importantes sobre la veracidad de las afirmaciones del avance vegano en Israel. Os recomiendo que leáis  su blog, pero no abordaré este tema en detalle aquí. Que haya un gran número de restaurantes vegetarianos en Israel, debe facilitar a las personas que se pasen a una dieta basada en vegetales; una vez más esto no puede ser perjudicial para los animales. El objetivo fundamental del trabajo de mi organización, se basa en la creencia de que puedes avanzar en un área de la sociedad, mientras que en otras áreas se necesita más tiempo para poder cambiar. De hecho, el avance del movimiento de derechos de los animales palestinos, a pesar de la presente ocupación,  es uno de nuestros principales objetivos. No tiene mucho sentido pensar que los ciudadanos palestinos pueden trabajar en pro de la liberación animal mientras están bajo la ocupación, y defender que los ciudadanos israelíes ignoren el sufrimiento de los animales, hasta que se logre una solución duradera para el conflicto. En mi opinión, cuantas más personas dejen de herir a los animales, independientemente de las circunstancias, sólo puede interpretarse como algo positivo.

No, no es el avance del movimiento por los derechos de los animales en Israel lo que me preocupa o lo que me lleva a criticarles. Mi preocupación tiene que ver con la promoción de las fuerzas armadas de Israel y el veganismo, como un tema interrelacionado. Utilizando las supuestas «credenciales veganas» de las fuerzas armadas, cuyo papel es mantener la ocupación ilegal en tierra palestina, empleando armas y violencia, como un medio para perpetuar la retórica del gobierno israelí de que las fuerzas armadas israelíes son «el ejército más moral del mundo».

Soy alguien que ha tenido familiares y amigos, que han sido asesinados, denigrados, detenidos y encarcelados, sin cargos ni juicio, por las fuerzas armadas israelíes. Soy alguien cuya propia casa fue destruida por el ejército israelí, como parte de la política ilegal de castigo colectivo de Israel; y soy alguien a quien, con 10 años, un sargento del ejército israelí golpeó con tal severidad, que escupió sangre debido a las lesiones internas provocadas.¿ Mi experiencia o la de mis amigos, familiares, compatriotas y mujeres sería diferente si la bota que me golpeó, fuera vegana o si la boina en la cabeza del francotirador, que se llevó la vida de mi tío, estuviera hecha de poliéster en vez de de lana? No, por supuesto que no. Cuando los defensores de los animales felicitan a las Fuerzas de Defensa de Israel por comer cuscús durante sus almuerzos, pero no se interesan por el papel principal que desempeña el ejército israelí en la violenta opresión hacia pueblo palestino, nos envían un claro mensaje de que nuestra situación no les importa. Se envía el mensaje de que la bota vegana es más importante que el cuerpo del joven, al que está acostumbrada a patear. Se envía el mensaje de que la lana de la boina es un problema más apremiante que las muertes causadas por el arma automática que empuña su propietario.

La historia entorno a las fuerzas armadas israelíes y al veganismo no sólo me concierne como palestino, sino que, a mi juicio, presenta una versión corrupta y manipulada por partes iguales del veganismo; algo que creo que debería preocupar a todos los defensores de los derechos de los animales. Si el Veganismo realmente significa no dañar a otro ser sintiente y aprendemos a aceptar que las personas somos animales, es lógico comprender que no tiene sentido que un soldado vegano, participe en el combate armado contra la población civil, además de reconocer que eso no es lo que defiende el Veganismo.

Y sin embargo, la noticia de que el ejército israelí reivindique que dota a sus soldados de provisiones y ropa veganas, ha sido publicitada activamente por las principales organizaciones de derechos de los animales de todo el mundo. Ayer mismo, PETA recomendaba que otros ejércitos de todo el mundo siguiesen el ejemplo de las Fuerzas Armadas Israelíes en este sentido. Otras organizaciones de gran repercusión, con un alcance e influencia significativos, como Mercy for Animals y la revista online de estilo de vida ecológica, One Green Planet, también han publicado artículos felicitando y apoyando a la supuesta política vegana del ejército israelí, mientras permanecen en silencio con respecto a los abusos de los derechos humanos.

Cuando los pro-palestinos y los defensores de los derechos humanos, que comparten mis puntos de vista sobre este asunto, ponen de manifiesto su preocupación con la tendencia de felicitar a un ejército que libra una guerra contra civiles desarmados, generalmente son silenciados, por aquellos que les acusan de «politizar el asunto». Aquellas personas que no quieren escuchar nuestras preocupaciones, sugieren que las «pequeñas victorias», como las botas veganas  y las boinas sin lana del ejército, deberían ser motivo de celebración y no hay necesidad de considerarlo un asunto serio, ni mucho menos cuestionarlo, ya que restaría al avance del Veganismo. A aquellos de nosotros que mostramos nuestra preocupación, nos hacen sentir como si fuéramos unos aguafiestas, que no podemos dejar de buscar aspectos negativos en las buenas noticias. Pero esta respuesta a nuestras inquietudes, supone la creencia, entre aquellos que se ofenden por nuestras críticas, de que publicar un artículo con el propósito concreto de alabar la conducta moral de un ejército partícipe de los abusos de derechos humanos, es un acto inherentemente apolítico. No lo es.

La existencia misma y la repetición continua del tropo de las «fuerzas armadas veganas» son, por sí mismas, totalmente políticas. Por ejemplo, «la noticia» de que el ejército israelí está implantando provisiones veganas, aparece en la prensa cada cierto tiempo y la constante tendencia de mencionar al ejército israelí en la mayoría de los artículos sobre el veganismo en Israel, ha creado una fuerte narrativa, mediante la cual, las fuerzas armadas israelíes y el veganismo en Israel quedan fuertemente relacionados en la conciencia de las personas. Parece que la historia del «Ejército Vegano» viene de un tweet publicado en la cuenta oficial de las Fuerzas Armadas Israelíes, en el año 2012.

A pesar de que las «políticas veganas» ya estaban claramente definidas, cuando el ejército vegano publicó su meme para atraer a reclutas veganos en ese momento; » la noticia» se ha ido publicando como «noticia de última hora», año tras año. Y no sólo por los blogs de personas, que podrían ser perdonados por haberse perdido la noticia la primera vez, sino por los principales medios de comunicación, tales como la BBC y Reuters. Por ejemplo, a parte de la historia que se volvió a publicar en septiembre de 2013, en octubre de 2014, en diciembre de 2014, en febrero de 2015 y en diciembre de 2015, los artículos de julio de 2015 y febrero de 2016 (escritos por Reuters y la BBC, respectivamente) utilizaron un titular casi idéntico. Entrevistaron al mismo propietario del restaurante, utilizaron las mismas citas del mismo activista de los derechos de los animales e hicieron referencias similares a las de las fuerzas armadas israelíes «que comenzaban a proveer de comida a los veganos». En la práctica, esta «noticia de última hora» es el mismo (a veces casi idéntico) artículo que se pone en circulación con un titular diferente continuamente. Es evidente que cuatro años después de la introducción de la política vegana en el ejército israelí, ya no puede considerarse «noticia». En cambio, la referencia constante sirve simplemente para aumentar aún más la publicidad positiva que las fuerzas armadas israelíes reciben de la comunidad de protección animal, manteniendo el relato vivo y acaparando elogios, mientras que las botas veganas siguen pisoteando nuestra tierra, nuestras vidas y nuestra libertad .

Como ser humano que está profundamente preocupado y comprometido con la defensa de los derechos humanos y animales, quisiera hacer un llamamiento a aquellos de vosotros que estáis leyendo esto. Mientras que los animales sean vuestra prioridad; y mientras que no tengáis una idea clara de la situación aquí en la región en la que vivo, os pido que confíeis en mí. Como persona que vive bajo la ocupación militar, impuesta por las fuerzas armadas israelíes todos los días de su vida, y que ha visto las terribles consecuencias de ello en su tierra y en su pueblo, os pido que penséis detenidamente antes de apoyar a las fuerzas armadas israelíes en cualquier foro; concretamente en uno, como es la comunidad de los derechos de los animales, que rechaza rotundamente la violencia en todas sus formas. La continua publicidad positiva de este ejército en el escenario internacional, puede parecer un apoyo inofensivo y apolítico con respecto a las pequeñas victorias en el veganismo, pero para nosotros solo sirve para seguir legitimando aún más las atrocidades cometidas por estos mismos soldados contra el pueblo palestino.

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