Mi Viaje a Palestina y la Lucha por Descolonizar los Sistemas Alimentarios Occidentales

Por Yousef Shami

El veganismo se ha hecho significativamente más asequible alrededor del mundo en los últimos años. Mientras preparaba mi viaje a Palestina, no estaba preocupado de que podría sufrir o hacer concesiones por mis valores. Al contrario: considero las comidas 100% vegetales más cercanas a las raíces de las culturas nativas de todo el mundo, incluyendo las del Levante, que a una nueva dieta occidental pasajera. Por esta razón, creo firmemente que la transformación de la cultura alimentaria es una faceta importante del colonialismo, sobre todo, en Palestina.

La cultura alimentaria

Una considerable parte de la comida palestina es de origen vegetal. Con excepción de los postres que contienen huevo y leche, la mayoría de los platos son veganos. La carne no es necesariamente el punto fuerte del plato, y el queso generalmente se usa como cobertura. Incluso mucho antes de que me hiciera vegano, con frecuencia se prescindía de ambos en mi casa. Picar entre comidas forma parte de nuestra cultura, así que las comidas suelen ir acompañadas por frutos secos y fruta, seguidas de café árabe. Todas las casas y restaurantes palestinos tienen opciones veganas por defecto, a diferencia de los países occidentales. El desayuno típico no es beicon, huevos y salchichas como sucede en Estados Unidos, y la ensalada no es lo único del menú que podemos comer (y sólo después de pedir que no le pongan queso y aderezo).

La comida

No tuve problemas en confiar en que casi toda la comida sin carne ofrecida en Palestina no tuviera productos de origen animal. Los lugares donde se prepara falafel son de por sí 100% veganos porque nada más se fríe con el falafel con excepción de las patatas. Todos las coberturas están hechas de verduras crudas mezcladas con aceite y especias, en el caso de que se los utilice. El shawarma siempre va aparte, y aquí, a diferencia de EEUU, no vi tzatziki o yogur a un lado. El humus (الحمص) y el zaatar (زعتر) constituyen mayormente mi desayuno. Comemos casi todo con pan, que tradicionalmente no se prepara ni con huevos ni con leche. Tenía la intención de comer más fruta ya que allí sorprendentemente es barata y fresca, pero nuestra predilección por el pan nos mantuvo llenos todo el día todos los días. Las panaderías (مخبز) son vitales en nuestro sistema de comida – en ocho días hubo media docena de viajes para comprar algún producto a base de pan o tartas de queso, cebolla o zaatar. El único inconveniente además del amor por لبن (el queso blanco árabe) es que todo está cubierto con aceite de oliva, si realmente se lo puede considerar un problema. También comí muchas hojas de vid rellenas(عنب ورق), calabacín(قرع), habas ( فول ), berenjenas(باذنجان ), coliflor(قرنبيط ), quimbombó(بامية ), etc.
Pocos saben que los cristianos árabes llevan una dieta totalmente vegetal durante los cuarenta días de Cuaresma. Este hecho hizo que fuera más fácil encontrar comida ya que podíamos pedir la “comida de ayuno”. Pedir dulces fue más difícil, pero pudimos encontrar algunas cosas sin productos de origen animal al pedir “comida de ayuno”. Incluso descubrimos que la tienda de dulces de mi tío evitaba los productos de origen animal, y me traje a casa un paquete entero de baklava vegano.

Había insistido en evitar restaurantes cuyos propietarios fueran blancos/israelíes (la explicación más adelante) y sabía que no me estaba perdiendo gran cosa. El resultado fue una semana llena de comida integral y de origen vegetal. Admito que tenía ganas de probar shawarma vegano y lo hice un día en un inmenso teatro nuevo al que fui en Haifa. No fue gran cosa. Sabía a un producto de origen vegetal que se llama Gardein y estaba acompañado de algunas verduras en pan de focaccia. Y costó unos 15 dólares, comparado con los 3 o 5 dólares de la comida tradicional palestina, como el shawarma hecho con carne o como el falafel, el humus y las tartas con zaatar. La verdad es que no esperaba mucho de una de las muchas zonas más densamente gentrificadas.

Palestina e Israel: ¿Qué pasa aquí?

Un breve comentario: cuando digo Palestina, me refiero a lo que el Occidente llama Israel (Palestina colonizada) y no sólo los territorios ocupados en Cisjordania y la Franja de Gaza. Mis familiares forman parte de lo que llamamos “los palestinos del 48“. Esto significa que viven en el estado de Israel legalmente como ciudadanos de segunda. Aproximadamente de una quinta a una cuarta parte de Israel está formada todavía por árabes que no fueron expulsados en La Nakba, o regresaron y fueron obligados a hacerse ciudadanos israelíes. Este es un lugar extremadamente problemático en el que estar a nivel físico y psicológico. Desde 1948 el estado de Israel ha intentado que los árabes (musulmanes, cristianos y drusos) se enfrentaran entre ellos por cuestiones religiosas y han tenido cierto éxito en lograrlo. Mientras sucede esto, los sionistas no sólo se están trasladando a áreas históricamente árabes en el norte de Israel, sino que también están construyendo asentamientos en los territorios ocupados de Palestina. Veo esta atmósfera a colonialismo similar a la opresión que sufrió la gente de color en los EEUU, ya que ahora hemos pasado de la invasión y masacre descaradas a mecanismos como la gentrificación en Haifa y otras ciudades árabes.

Las economías de Israel y EEUU son muy similares en cuanto a su concentración de grandes industrias tecnológicas y militares que, como no es de extrañar, ambos países comparten ampliamente. Se sabe muy bien que EEUU proporciona una gran cantidad de ayuda a Israel todos los años. El capitalismo requiere que para que unos tengan, otros no puedan tener, y la guerra también es un negocio rentable para Israel como para renunciar a él. Menciono estas cuestiones ya que Israel es considerado por muchos como el país “más avanzado y democrático” del Medio Oriente y, además, ha construido su imagen utilizando procesos similares a los de EEUU: la colonización. No se trata sólo de una guerra. Gran parte de Israel fue construida y mantenida por los árabes, y los privilegios que los israelíes disfrutan no provienen sólo del coste de vidas árabes, sino del tiempo y la energía limitada de los trabajadores árabes en sus propias tierras. Este vídeo muestra la brecha de riqueza en base a la raza en los EEUU, y me resultó sencillo establecer paralelos a la división racial en Israel/Palestina.

El veganismo como concepto no occidental

Entonces, se oprime a los palestinos en Israel…¿Y esto qué tiene que ver con los animales? Si observamos las estadísticas, Israel tiene un consumo de carne similar a los países occidentales/imperialistas, si bien muchos veganos consideran a Israel un paraíso vegano, y yo haya presentado anteriormente una larga lista de comidas de origen vegetal que comí en tan sólo una semana. Esto se debe a que los colonizadores son los que imponen la ganadería intensiva. La comida occidental como los perros calientes y las hamburguesas no estaban presentes hasta hace poco (y, por lo tanto, tampoco existían sus versiones veganas).
Lo más preocupante de todo este asunto para mí es que mientras mis familiares saben que hace medio siglo (antes de que se estableciera el estado israelí) rara vez comían carne, siguen viendo mi veganismo como algo extranjero. La idea de comer platos con ingredientes de origen vegetal había sido borrada (por Israel) de su memoria reciente. Constantemente estaban preocupados por mi alimentación, sin darse cuenta que yo tenía muchísimas más opciones que en los EEUU, con la excepción de los restaurantes totalmente veganos. Irónicamente, estos se concentran en las comunidades blancas tanto de EEUU como de Israel, a pesar de los esfuerzos (al menos en los EEUU) por descolonizar y dignificar a la gente de color. Es una realidad tristemente irónica que las
comunidades que se benefician de la cosificación de los seres humanos y los animales alberguen la mayor cantidad de sitios veganos. Desde mi punto de vista, esto es una señal de que el único idioma que los occidentales hablan es el capitalismo. De esta manera, lamentablemente, la comida a base de ingredientes de origen vegetal es apropiada y transformada en un nicho en lugar de algo asequible a las comunidades que más lo necesitan, como sucede en el Occidente con el yoga, la meditación, la medicina oriental, etc.

Sencillamente no puedo debatir sobre derechos de los animales y/o una dieta de origen vegetal en una cultura no occidental sin llamar la atención sobre las dificultades que estas personas tienen que afrontar para simplemente seguir vivas. Dicho esto, atribuyo la principal causa de la cosificación de los animales a la supremacía blanca y al capitalismo en su uso del imperialismo y el colonialismo.
Esta es la distinción fundamental que se tiene que hacer cuando se debate sobre Palestina ya que es el ejemplo de manual del colonialismo de asentamientos y la ocupación militar.

La relación entre comida y colonialismo

La panadería o la tienda familiar son imprescindibles de nuestra cultura en Palestina, y la llegada de la comida rápida y los supermercados representan una gran amenaza. Lo que hemos observado, y lo que nos han asegurado, fue cómo la cultura había cambiado de visitar las diferentes tiendas y mercados en la ciudad a conducir por todas partes y hacer una sola parada en el supermercado para comprar todo lo necesario para una semana. El tráfico era peor que nunca; la mitad de los mercados famosos en Nazaret estaban cerrados; y la comida rápida y los supermercados ocupaban las calles principales y las autopistas en lugar de ver negocios familiares.

Esto es una guerra económica y el peor agravio a nuestro estilo de vida. Exactamente como en los EEUU, vamos en masa hacia la conveniencia porque estamos demasiados cansados y somos incapaces de dejarlo para el día siguiente o de pasar por alto la siguiente comida. Y con cada una de estas transigencias los sistemas de opresión se hacen más fuertes. Por esta razón la descolonización es fundamental desde mi visión del mundo. Si realmente deseamos liberar a los animales no humanos y a nosotros mismos, necesitamos fijar nuevas prioridades de ayuda mutua y deshacernos de los sistemas económicos mecánicos y sin rostro. En Palestina, hay mucho camino por recorrer antes de que los animales sean el centro de atención, y no habrá ninguna oportunidad hasta que todos los extranjeros y colonizadores sepan el papel que tiene el colonialismo en sus luchas. En los EEUU, la gente de color se está levantando y asumiendo el liderazgo de los movimientos de los derechos de los animales, y es sólo una cuestión de tiempo antes de que el pueblo palestino haga lo mismo. Es fundamental que apoyes al pueblo palestino, que apoyes a los animales y que incorpores la descolonización como pieza central de tu activismo.

#PalestinaLibre
#PalestinaVegana

Texto original: My Trip to Palestine and the Struggle to Decolonize Eastern Food System. 

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